No sé si la relación con mi papá volverá a ser como antes. Aunque reconozco que la tensión ha disminuido considerablemente, siento que hubo algo que se rompió entre nosotros pero no sé explicar qué. Para ser honesta, no he querido encararlo y poner las cartas sobre la mesa porque en este momento no me siento con la fortaleza interior suficiente... Pero estoy segura que lo haré porque no es una situación con la que se pueda vivir tranquilamente.
Inexplicablemente en esta ocasión también decidió marcar sus límites con René. Así que ellos tampoco han tenido la oportunidad de hablar al respecto. No sé si el que no se hayan visto fue una decisión que mi papá tomó o solo un hecho circunstancial.
A estas alturas del partido, creo que lo más conveniente sería reunirnos mis papás, René y yo. Tal vez sería un plan fácil de proponer pero difícil de aceptar... Lo he pensado muchas veces y me parece que esa sería la solución a la incertidumbre que percibo por parte de mi papá y que repercute en el aspecto emocional de mi vida cotidiana.
Todos los días aprende uno algo nuevo. Hoy aprendí que tengo que mantener en equilibrio mis emociones. No debo ser tan extremista, debo encontrar el punto medio de cualqier circunstancia, sin necesidad de inclinarme a uno u otro extremo. Si hago un análisis de mis actitudes y de mis reacciones, les confesaré que en ocasiones me costó trabajo encontrar ese punto medio que me ayudara a mantenerme en equilibrio. Ahora entiendo por qué es tan importante conocernos a nosotros mismos, escuchar nuestra voz interna que nos grita y nos grita y algunos siguen sordos a sus palabras. Cuando uno se preocupa por su salud, sus emociones, sus sentimientos, por quererse en toda la extensión de la palabra, nuestra mentalidad cambia, nuestra energía se vuelve positiva y nuestra actitud ante los problemas y las situaciones
difíciles nos motiva a seguir adelante. Y es que a veces uno se dedica a cultivar el cuerpo y se olvida del alma, o dedica su tiempo al alma y se olvida del cuerpo.
Creo que la dificultad de encontrar el punto de equilibrio depende de qué tanto nos conocemos a nosotros mismos, habrá algunos que tarden toda una vida para lograrlo y otros cuya sensibilidad sea la llave maestra de su mente, su cuerpo y su espíritu. Desafortunadamente ahora vivimos en un mundo en donde el trabajo nos come en todos sentidos y no tenemos tiempo para pensar en nosotros mismos y para darnos cuenta de lo rápido que pasan los días y lo fácil que olvidamos nuestras metas y dejamos atrás la realización de nuestros sueños, ¿y tú qué aprendiste hoy?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario